Vigilantes de influencers: lo que hay detrás de los «espías» de Sánchez

En febrero leí en OKDiario que «Sánchez contrata espías para fiscalizar 2.000 post al mes de los influencers». Lo colgué tal cual y me quedé tan ancho. Fui a mirar qué había detrás y el titular se queda en poca cosa.

Quien contrata no es el Gobierno, sino la CNMC (la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia). Y no busca espías: busca una empresa que revise los vídeos de los influencers grandes para detectar publicidad encubierta, es decir, anuncios que no se presentan como anuncios. Según Reason Why, la licitación tenía un valor estimado de unos 179.000 € y una duración inicial de doce meses, prorrogable, en tres lotes: Instagram, TikTok y YouTube. En el BOE consta, por ejemplo, que el de TikTok se adjudicó por 11.800 € a una empresa portuguesa.

Lo de «especial relevancia» no es un invento del periodista: la ley llama así a los creadores que ganan al menos 300.000 € al año con sus vídeos, tienen un millón de seguidores en una plataforma (o dos millones sumando todas) y publicaron al menos 24 vídeos el año anterior (Real Decreto 444/2024). La cifra de 2.000 publicaciones al mes es de OKDiario; no la he encontrado en los documentos oficiales.

¿Me gusta que el Estado pague por mirar lo que sube la gente a TikTok? No mucho. Pero una cosa es vigilar anuncios camuflados y otra montar unas cloacas, y el titular vendía lo segundo.