He cambiado VoiceInk por FluidVoice: misma rapidez, más control
No he ganado velocidad al dictar. He cambiado por privacidad, control y una pequeña ventana que me deja ver lo que estoy diciendo.
El 2 de octubre quité VoiceInk del Mac y pasé a FluidVoice. No fue una huida de un dictado lento: a mí me parece que los dos van a una velocidad parecida. Me movieron dos cosas menos vistosas y más importantes para mi uso: privacidad y control.
Llevo poco con FluidVoice, así que esto es una primera impresión. De momento hace lo que le pido y hay un detalle pequeño que ya echo de menos cuando no está: mientras hablo, aparece abajo una ventanita con lo que va entendiendo. Veo si me ha oído antes de que termine el dictado. No es más rápido; simplemente sé mejor qué está pasando.
En mi configuración, Parakeet TDT v3 convierte la voz en texto en el Mac. Si activo la limpieza, FluidVoice envía ese texto a Mistral, que corre en mi Ollama de casa. El audio no tiene que ir a una API de transcripción; el texto sí sale del Mac hacia mi propio servidor para limpiarse. Esa distinción importa: mi configuración es local a mi infraestructura, pero no procesa cada paso dentro del portátil.
Lo que me quitó una pieza del montaje
Con VoiceInk había montado un túnel SSH para enlazar el Mac con Ollama. Funcionaba, pero era otra pieza que podía dejar de funcionar. FluidVoice acepta directamente el proveedor que ya tengo y me deja activar o quitar la limpieza con un atajo. Una cosa menos que mantener y una decisión más que puedo tomar al dictar.
Lo que me gusta, y la letra pequeña
FluidVoice es gratis y su código está publicado bajo licencia GPLv3. Se instala sin pagar una cuota y puedo consultar el proyecto. Eso encaja con lo que buscaba; no quiere decir que «código abierto» sea un certificado mágico de privacidad.
He desactivado las estadísticas detalladas. Aun así, el README del proyecto explica que queda una señal básica y anónima de actividad que se envía semanalmente. Según sus autores, no contiene ni el audio ni el texto dictado. Para mí es una concesión pequeña, pero prefiero saber que existe.
Y sí: los ajustes están en inglés. Parakeet puede transcribir español, pero eso no traduce los menús. No he encontrado una opción para poner la interfaz en castellano. Para una aplicación que presume de dictar en tantos idiomas, una traducción de los ajustes estaría bien.
Instalarlo en un Mac
El proyecto está en GitHub. Si ya tienes Homebrew, abre Terminal y ejecuta:
brew install --cask fluidvoiceDespués abre FluidVoice desde Aplicaciones o Spotlight. macOS pedirá permiso para el micrófono y para Accesibilidad; hacen falta para grabar y escribir el resultado en otras aplicaciones. En la configuración inicial, selecciona Parakeet TDT v3 y español. Si no usas Homebrew, puedes descargar la versión para Mac desde Releases en GitHub.
No hace falta clonar el repositorio ni compilarlo para instalar la aplicación. El código está ahí para quien quiera inspeccionarlo o colaborar; para usarla, Homebrew o la descarga oficial son más sencillos.
Por ahora, me quedo con él
Ya desinstalé VoiceInk y retiré las piezas que necesitaba. He dictado lo suficiente para ver que FluidVoice cumple, aunque todavía quiero convivir con él un tiempo. No noto más velocidad ni una limpieza milagrosa. Me gusta ver la transcripción, decidir cuándo se corrige y tener menos cosas en medio.
De momento, eso me basta para probarlo a diario. Si aparece alguna pega, ya contaré la segunda parte. Y si no, habrá sido un cambio poco espectacular: el dictado de siempre, con una ventana que me deja ver lo que digo y algo más de control sobre el camino que sigue.
FluidVoice 1.6.9 en macOS; Parakeet TDT v3 para transcripción y Ollama para la limpieza opcional. Primera impresión personal, no una comparativa exhaustiva.